0 Terra Música – Lucas Kohan, Partiendo

Terra – música (Web)
17-11-2008
MÚSICA – LUCAS KOHAN

LUCAS KOHAN MUESTRA EN VIVO COMO SUENA “PARTIENDO”

Buenos Aires, 10 de noviembre (Télam). – El músico y compositor Lucas Kohan concretará el miércoles en el porteño Centro Cultural de la Cooperación la presentación de su reciente album debut “Partiendo” que registró al frente de su quinteto.

Aires de tango, candómbe y milonga, pero también de jazz y música contemporánea conforman la estructura musical de una placa que el guitarrista comparte con Diego Braconi (bandoneón), Gonzalo Braz (clarinetes), Daniel Figueroa (percusión) y Carla Mouchard (violín).

Kohan llegó a “Partiendo” tras haberse encargado de los sonidos del vocalista Javier “Cardenal” Domínguez y desempeñarse como director y arreglador de La Tubatango.

Actualmente, además, integra el grupo La Bagayera, y compone para distintas agrupaciones, como la orquesta Silencio.

Escribió música para cine, estrenó una obra de música contemporánea en el British Art Centre y actuó en diversos países de Europa y América.

El recital del miércoles tendrá lugar desde las 21.30 en el espacio cultural sito en avenida Corrientes 1543.

(Télam). – Sa-da

0 Revista Rollingstone – Presentación disco Lucas Kohan – Partiendo

Revista Rollingstone – Agenda RS (Web)

13-11-2008

Lucas Kohan presenta su Cd Partiendo ( Música contemporánea rioplatense )

Reconocido principalmente por su actuación junto a Javier Cardenal Domínguez y como actual director y arreglador de La Tubatango, Lucas KOHAN, guitarrista y compositor, presenta Partiendo, el primer disco al frente de su quinteto, donde interpreta doce títulos propios, con instrumentistas y cantantes invitados. El disco tiene la particularidad de haber sido grabado en estudio pero “como en vivo”, en tomas con el grupo tocando completo, con un sonido muy natural y espacio para la improvisación. Lucas Kohan – Guitarra, composiciones y dirección. Diego Braconi – Bandoneón Gonzalo Braz – Clarinete y Clarinete Bajo Daniel Figueroa – Percusión Carla Mouchard – Violín

Centro Cultural de la Cooperación
Corrientes 1543

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0 Yahoo! Noticias – Presentación de “Lucas Kohan, Partiendo”

Yahoo! NOTICIAS

Lucas kohan muestra en vivo como suena “partiendo”

lunes 10 de noviembre, 8:54 PM

Buenos Aires, 10 de noviembre (Télam).- El músico y compositor Lucas Kohan concretará el miércoles en el porteño Centro Cultural de la Cooperación la presentación de su reciente álbum debut “Partiendo” que registró al frente de su quinteto.

Aires de tango, candombe y milonga, pero también de jazz y música contemporánea conforman la estructura musical de una placa que el guitarrista comparte con Diego Braconi (bandoneón), Gonzalo Braz (clarinetes), Daniel Figueroa (percusión) y Carla Mouchard (violín).

Kohan llegó a “Partiendo” tras haberse encargado de los sonidos del vocalista Javier “Cardenal” Domínguez y de desempeñarse como director y arreglador de La Tubatango.

Actualmente, además, integra el grupo La Bagayera, y compone para distintas orquestas, como el Sexteto Milonguero y la Orquesta Silencio. Escribió música para cine, estrenó una obra de música contemporánea en el British Art Center y actuó en diversos países de Europa y América.

El recital del miércoles tendrá lugar desde las 21.30 en el espacio cultural sito avenida Corrientes 1543.(Télam).- Sa-da 10/11/2008 19:54

 

0 El regreso del tango con guitarras – Diario Clarín

Diario Clarín

VIE 17.03.2006

MUSICA : EL REGRESO DEL TANGO CON GUITARRAS

Un mundo contenido en seis cuerdas

Nuevas figuras se asoman en el marco de un empuje particular del género. Son treintañeros que retoman el viejo brillo de los guitarristas de Magaldi y Gardel, y la senda de renovación marcada por Grela.


Sandra de la Fuente ESPECIAL PARA CLARIN:
Desde los rasguidos y acordes desplegados de los primeros payadores hasta el burbujeante sonido de las guitarras eléctricas de Ubaldo de Lio u Horacio Malvicino, pasando por el cuidadoso sonido y el pausado decir de Aníbal Arias, o las rapidísimas figuras de Juanjo Domínguez, la guitarra rioplatense ha sabido encontrar nuevos horizontes en algo más que un siglo.
Hoy, la revalorización del instrumento se da en el contexto de un empuje particular del género. Al casi masivo pase de rockeros al tango (a veces simple coqueteo o gesto de reconocimientos, otras conversión absoluta) se ha sumado la megaproducción de Gustavo Santaolalla, Café de los maestros. Y Andrés Calamaro está preparando un álbum tanguero, con la producción de Javier Limón, que dijo: “Este disco va a tener olor a asado”. Cuando estuvo en Buenos Aires, el productor español grabó con su estudio portátil a Juanjo Domínguez.
Mientras tanto, las guitarras también hablan solas y buscan su independencia: Horacio Avilano, guitarrista de Edmundo Rivero y de Luis Salinas, sacó su primer CD solista. Al igual que Bartolomé Palermo, acompañante de Nelly Omar.
Más allá del apoyo rítmico que significó en las primeras formaciones de tríos con flauta y violín, la guitarra adquirió un particular relieve como potente acompañamiento a los cantores nacionales. Los guitarristas de Agustín Magaldi, Ignacio Corsini, Carlos Gardel y Charlo marcan ya estilos singulares: los bordoneos del Negro Ricardo, la destreza rítmica de Barbieri y Maciel, las primeras púas y los largos trémolos de José María Aguilar. El nombre de Roberto Grela, tal vez el mayor renovador que tuvo el instrumento surge de la formación de Charlo.
Las nuevas ideas armónicas que introdujo Grela, la utilización de un registro más amplio, el uso de las primeras tres cuerdas en los punteos y adornos, el empleo de las duplicaciones en los acordes de tres notas que creaban una sonoridad gruesa y daban mayor cuerpo al instrumento, marcaron un punto de culminación en la historia de la guitarra rioplatense, un punto tan brillante que encandila la mirada sobre los guitarristas anteriores al mismo tiempo que impide aun hoy a muchos apostar por otro momento de renovación.
Sin embargo, a más de cuarenta años del reinado de aquella guitarra, una nueva generación intenta recuperar el brillo de aquellos tiempos. La consigna que los reúne es aprender los secretos de aquellos primeros guitarristas e intentar descifrar los misterios de Grela para luego encontrar un estilo propio.
“Para empezar a tocar tango en la guitarra hay que escuchar los cuatro o cinco discos de Roberto Grela —resume César Angeleri, uno de los más dúctiles guitarristas de la actualidad—. Primero, los de guitarra sola y después lo que grabó con Rivero para aprender a diferenciar la función del solista de la del acompañante; también es ineludible el del cuarteto San Telmo, con Leopoldo Federico, donde guitarra y bandoneón son solistas. El último es una rareza que grabó con la orquesta de Buenos Aires; no resume todos sus desafíos pero es un documento que enseña a construir melodías. El tipo es la pulpa del tango.”

Roberto Calvo y Néstor Basurto (integrantes junto con Angeleri, Gustavo Margulies y el contrabajista Marcos Rufo del Quinteto Ventarrón); Santiago Fernández y Lucas Kohan (que integran, con Federico Ghazarossian, el cuarteto del Cardenal Domínguez, también él un guitarrista que transita las sendas del cambio que abreva en los orígenes criollos); Juan Lorenzo, Hernán Reinaudo y Augusto Macri (guitarras de las 34 puñaladas); Pablo Budini y Sergio Barberis (guitarras, junto con Carlos Viyer, de Bardos Cadeneros), Mariano Heler y Adrián Lacruz (las guitarras de Puente Alsina) son algunos de los treintañeros que hoy suman su vocación por recuperar el arte del guitarrero.

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0 Cardenal Domínguez Cuarteto – Página 12

Cardenal Dominguez Cuarteto – Página 12

ESPECTACULOS

“Hay que ir más allá del repertorio que sigue cantando todo el

mundo”

El Cardenal Domínguez, con su cuarteto, rescata tangos y milongas ajenos al “grandes éxitos” y de

sconfía de los vicios del género.

Cuando se le pregunta por el sobrenombre, enseguida aclara que lo de Cardenal no fue por subirse a la r

ama de Gardel.

Que le quedó desde que alguien lo cargó en el secundario por un ochentoso peinado punk que se había hecho. Pero al fin y al cabo sirvió.

Cardenal es un buen nombre artístico para alguien que, como Javier Domínguez, pone su voz a tangos y milongas, interpretándolos con un particular decir.

Cardenal tiene un cuarteto que completan Federico Ghazarossian, Santiago Fernández (también integrantes de Me Darás Mil Hijos) y Lucas Kohan.

Como suele ocurrir en estos casos, el tango siempre estuvo. Hubo un padre cantante amateur, que nació el 6 de abril y llevó otro nombre atinado para el género, Santos Reyes Domínguez.

Estuvo la radio, con programas como el de Héctor Larrea, en el que todos los días, religiosamente, el pequeño Javier escuchaba el tema de Gardel que pasaban de 7 a 7.05. En la adolescencia empezaría “el feroz adiestramiento gardeliano” como guitarrista, pero con un grupo “de Gardel pop”. Domínguez observa que en el último tiempo comenzaron a surgir formaciones tangueras de distinto tamaño que llevan un nombre que los identifica como colectivo, algo que años atrás no ocurría, y que él analiza con un fenómeno ligado al rock, de reivindicación del trabajo grupal.

El cantante festeja este cambio, pero igual eligió ponerle su nombre al cuarteto, a la vieja usanza. “Porque cuando lo hice pensé: ma’ sí, ya que soy tan tozudo y sigo con

esta idea de hacer tango con guitarras, le pongo mi nombre al grupo.”

Después de un primer disco más enfocado a los primeros tangos, Tango criollo para guitarras, el cuarteto sigue explorando el repertorio de tangos, valses y milongas poco interpretados. “El repertorio del tango es enorme y se siguen haciendo siempre los mismos temas.

Nosotros preferimos agarrar Mis flores negras, que tiene una versión de Gardel y de Nelly Omar, y pará de contar. O Pavadita, de la que sólo había una versión en guitarra. Y queremos abrir el juego a Zitarroza o al tango más campero. Si podemos abrir aunque sea un poquito el veinte por ciento que se conoce del repertorio, estamos hechos”, dice con convicción.

–¿Hacer tangos poco conocidos es una elección deliberada, una forma de sentar posición?

–Es que así es más interesante. Además, ya que somos una formación que no es comercial, y que no tiene el límite del marketing, ¿para qué vamos a hacer los tangos que hace todo el mundo?

Los tangos que nosotros elegimos son tan lindos como ese veinte por ciento que se escucha más. Y también buscamos para el lado de lo campero, que no es tan difundido, porque no queremos separar tango y folklore.

El tango, en todo caso, es el folklore citadino. Y para mí ahí está lo más jugoso.

–¿Por qué?

–Me parece que el tango más criollo tiene menos pose. Hay una relación más natural entre las personas. Vos escuchás Malevaje o El rebenque fatal y no tienen esas cosas del lamento del cornudo, ni del macho recio que se regocija porque la mina terminó tirada en la calle. No, el tipo la perdona igual, entiende que hay cosas que pasan. Es más parecido a la vida real.

–En el último tiempo parece haber una reivindicación de la guitarra dentro del tango. ¿A qué se debe?

–Es algo muy reciente, no tiene más de dos años. Por un lado sí, hay una reivindicación, realmente no sé por qué se dio en este momento pero era hora. Pero por otro laboralmente se complica más. El tango con guitarras es más difícil de seguir para los bailarines, y por eso contratan más a las orquestas, sobre todo afuera. Entonces, para hacer tango con guitarras te tenés que poner en el mismo lugar que un grupo de rock: buscar tus lugares para tocar, armar tu propio circuito.

–Como cantante de tangos, ¿a quién no quisiera parecerse? –Uff, a tantos… Hay una estética horrible tipo Grandes Valores que no tiene nada que ver con el buen gusto. Hubo malos vicios que quedaron pegados.

Está el cantante Tarzán, que apela al vibrato exagerado. Después de Goyeneche apareció la cuestión del decir, y se exageró con eso. Yo no creo que al tango haya que decirlo ni que cantarlo excesivamente. Está bueno aprovechar los signos de puntuación o remarcar frases, pero siempre y cuando respetes el texto. A veces lo que se escucha tiene más que ver con cancherear, con decir “mirá cómo la manejo” que con la historia que se está contando.

Trato de que no se me prendan esos vicios, ni exagerar la goyenecheada ni cantar a los gritos para demostrar que puedo. Me interesa más buscar lo sutil, lo chiquito. Es una búsqueda que me lleva la vida.

Por Karina Micheletto

Para Pagina12

Link nota:

http://www.pagina12.com.ar/diario/espectaculos/6-35438-2004-05-17.html

0 El Cardenal Domínguez Cuarteto – Crítica revista TXT

Crítica revista “TXT

Disco: El Cardenal Domínguez Cuarteto

Socsa/Megadisc
5-12-2003

critica de txt 05-12-03

Con mucha seriedad, pero sin omitir frecuentes toques de humor y travesuras tímbricas, Javier Cardenal Domínguez, cantor y guitarrista, estructuró con su cuarteto – que completan otras dos guitarras y un contrabajo – y músicos invitados un CD volcado a un clásico repertorio tanguero, entendido en sentido amplio. El disco incluye una regocijante versión de El amanecer en arreglo de Lucas Kohan, con éste en guitarra y Ramiro Gallo en violín. Otro instrumental de relieve es Grillito, magnífica obra de Horacio Salgán muy poco frecuentada. También se destaca el arreglo de Kohan sobre Aquellas farras, que de algún modo remite a la entrañable versión que hizo Gardel en 1930, con acompañamiento de violín y piano. Ya es un mérito exhumar temas como los nombrados, en lugar de volver siempre sobre los mismos. Domínguez muestra además su ductilidad al abordar piezas de carácter diverso, como los valses Tu pálida voz y Temblando, delicioso cada uno a su modo, y la milonga El rebenque fatal, narración de un anacrónico drama gauchesco lleno de piedad en vez de sangre. Otra fuente de diversidad y placer es Mis flores negras, añorado pasillo colombiano. Julio Nudler

0 Tangos de la cripta – Los Esquiafos – Página 12

Diario Pagina 12 / 23 de octubre de 2002

ESPECTACULOS

“Le buscamos la ironía a los temas más densos”

La agrupación tanguera Los Esquiafos está presentando su primer CD, “Tangos de la Cripta”, en el que propone una mirada purista y al mismo tiempo sarcástica. Coinciden en el fanatismo por Edmundo Rivero.

Por Cristian Vitale

“Nos dejaron sin un sope, sin un poroto pa’l truco/ te lo canto y no es de grupo/ de pedo alcanza pa’l morfi/ pa’mí que son importados, los gusanos del Congreso/ le afanan hasta a los pibes y es un pichi el que va preso/ pa’mí hay que cortar cabeza, recurrir a la violencia/ y, aunque parezca imprudencia, yo voy a estrenar la escopeta.” La canción dura 1 minuto 33 segundos, se llama “Importados” y opera como la llave exacta para entrar al mundo de Los Esquiafos, un grupo de tango “purísimo” que fue hasta la década del 20 para abrevar en un sonido magaldiano, para muchos demodé: tres guitarristas/cantantes –Martín Aloé, Rodrigo Bonadeo y Lucas Kohan– acompañan a Florencia Bonadeo (una especie de Nelly Omar del 2000) para configurar un sarcástico grupo de tango pre orquestal, que parte de lo lúdico para contar historias tristes. “¿Por qué hacemos tango? Ni idea… en mi puta vida mi viejo me puso un disco de tango. Será porque lo respiramos en la calle”, introduce Aloé, también guitarrista de Cienfuegos y Mimi Maura.
La historia comenzó hace dos años. Rodrigo y Florencia -.hijos de Diego Bonadeo– tenían una banda de jazz rock llamada Pupé y los Esquiafos, con la que se habían animado a un par de tangos y chacareras, aunque sin una identidad definida. “Era una banda de entrecasa, una postura que mantuvimos en el origen, con el que arrancamos tocando en milongas y sin muchas perspectivas de futuro. Así fue hasta que un viejo productor me invitó a bailar en una milonguería y se enteró de lo que estábamos haciendo”, dice Florencia. El productor les proporcionó la posibilidad de grabar un primer demo con seis canciones, que luego fueron arregladas por Lucas –un guitarrista admirable– para definir el primer disco, Tangos de la Cripta. “Lucas fue el responsable de transformar temas parrilleros, de payada, en canciones mucho mejor arregladas, aptas para grabar”, admite Aloé en la entrevista con Página/12.
Tangos de la Cripta contiene doce canciones cortas y contundentes que beben de la lírica del tango inmigrante de principios de siglo. Pese a que son composiciones propias, no faltan en ellas tópicos clave del viejo malevaje como la violencia callejera, el escolaso, la misoginia, la muerte, los celos, el engaño, la cárcel o el guapo de Mataderos. “No es premeditado. Me cuelgo con la guitarra y salen los temas; no hay una instancia previa de reflexión para componer las letras. Me siento a ver qué onda y sale así: contundente”, sostiene Rodrigo, el menor de los Bonadeo. El nombre del grupo también huele a arrabal: esquiafo es la traducción lunfarda de schiaffo (cahetazo en italiano): “El típico schiaffo que la madre amaga darle al nene si no se porta bien. Queríamos tomar una figura relacionada con el conventillo”, comenta Florencia. Presentan el disco en Carnal (Niceto Vega 5511), esta noche y el próximo miércoles. “Creo que uno de los rasgos originales que tenemos –añade Kohan– es el hecho de cantar a coro en octavas, el hombre y la mujer cantando lo mismo no es muy usual en el género.”
–¿Por qué le dan un toque festivo a letras que hablan de la muerte?
Florencia Bonadeo: –Porque nos sale y nos gusta. Somos así en la vida, cuando ensayamos nos cagamos de risa de todo.
–¿El objetivo es desacralizar ese halo dramático que tienen algunos tangos de los años 20?
Martín Aloé: –Sí y no. Discépolo componía cosas hiperdensas, pero les daba un toque de humor. Más que desacralización buscamos un equilibrio.
F.B.: –Le pusimos Tangos de la Cripta porque la mayoría de los tangos hablan de la muerte. El tema es que encontramos una vuelta irónica para tratar un tema tan denso. “Importados”, por ejemplo, es un tema re en serio que te hace reír por las palabras que utilizamos. M.A.: –Además, muchos ven al tango como llorón y no es tan así. Hay tangos llorones, pero también hay tangos que se cagan en todo. Es raro, por ejemplo, encontrar una milonga llorona.
–¿Les resulta complicado llegar a un público más amplio con esa propuesta?
M.A.: –Todo era más complicado al principio cuando queríamos encajar en los viejos a través de la milonga. Hay mucha gente que está en la nuestra, pero no la conocemos. Somos pocos, pero igual hay una movida.
F.B.: –Movida en la que estamos insertos. El tema es que muchos hacen temas viejos, clásicos y no propios. Lo nuestro es más jodido para la milonga, porque es para escuchar, no para bailar. A veces vienen pibes a vernos que nos dicen: “yo pensé que hacían tango…”. Como no hay bandoneón, piensan que no es tango.
–¿Hay algún vínculo entre lo que hacen y el espíritu rocker que traen de experiencias anteriores?
M.A.: –Tocar con mínima estructura tiene mucho olor a punk. Es estar cerca de la gente y no alejados como las grandes orquestas o las bandas de rock famosas.
–¿Qué influencias tienen?
(Todos): –Edmundo Rivero.
–¿Hay un espíritu machista en ustedes? Rivero cantaba “34 puñaladas” y lo tienen como ídolo…..
F.B.: –Yo no soy machista pero escribo letras machistas. De algún lado salen. El tango es tan machista que hasta se bailaba entre hombres. Igual, “Fulbo” y “Dos Milongas” son dos canciones más bien feministas.
M.A.: –El argento es machista siempre, es un rasgo de nuestra sociedad. R.B.: –Para mí la música de Rivero no es machista “ni a palos”.
–¿Y las 34 puñaladas?
R.B.: –Loco, la mina te cagó. Yo le pego una patada en el culo, pero viene un quemado y la mata; lo mismo que le haría la mina a él…
–¿Qué visión tienen acerca del tango más elaborado tipo Piazzolla, Mederos, Marconi?
M.A.: –A Los Esquiafos, como tales, no nos cabe ninguna fusión.
R.B.: –A mí, salvo Piazzolla, no me gusta ninguna fusión.
–¿Cómo reaccionó Bonadeo padre ante el proyecto?
R.B.: –Nos apoya porque le gusta lo que hacemos. Antes, cuando no le gustaba, nos tiraba abajo. Significa un buen signo.

Nota en la web:

http://www.pagina12.com.ar/diario/espectaculos/6-11849-2002-10-23.html